septiembre 24, 2012

Arroyo

Ansel Adams - El arroyo de la montaña

Estoy callada. No me escucho ni siquiera respirar. El arroyo me dice cosas que no puedo traducir. Una canción de agua, viento y roca. Y la tranquilidad es verdad y también es cierto que la vida fluye; no es necesario saber más que esto para existir. Mi cabello sirve de hamaca a los pensamientos que mis dedos mecen. ¿Cómo se llamará esto? ¿Para qué preguntar? Disfruto, lo confieso mirándome a los ojos. Allá, afuera, se habla otro idioma que se siente en la piel, te desnuda el alma y te viste la intemperie. Y entonces una se convierte en una misma, sin más remedio. Prescindir de tanto para terminar siendo todo. Andar descalzos es el primer paso para aprender a volar. No hay palabras, no. Esto que siento no se puede escribir.

septiembre 16, 2012

Traqueotomía espontánea

Imagen tomada de la Web

Un ritmo de nostalgia entra por mis pies y estremece recuerdos dormidos. El olvido es un recuerdo que cada vez se instala en una nueva dirección. Sabe tanto a fracaso una utopía. Reconozco cada detalle de mi memoria y le hablo por su nombre a cada lágrima. Acude, para rematar, desde la calle, que ya anda buscando la noche, el sonido del amolador; ese ser anónimo de cada ciudad, una leyenda que se viste con muchas banderas pero habla con un mismo acento. Mis ojos dicen tristezas. Y pues, tengo filosa la memoria, y rasga un poquito el pecho y la voz. Traqueotomía espontánea. Soy yo, buscando mi salvación. Lo que fui sostiene lo que soy, por eso extraño tanto la tierra que me parió. Suena el amolador a niña, casa, refugio, pueblo, tradición y superstición. Suena el amolador a casa, todas las veces que no estoy.

septiembre 09, 2012

Diminutivo

Joel Sartore - Relojes viejos en la arena

Un grano de arena es vestigio de lo breve. La vida, en diminutivo, es un ratico; como un silencio que estalla en un punto de luz. 

septiembre 05, 2012

Arqueología

Marc Chagall
Tus manos arqueólogas hurgan mis intersticios polvorientos. Yo no tengo nada que esconder. Mis ojos dicen mis verdades y mis besos se tragan las tuyas. Y este cuerpo, dolorido de soportar la intemperie, te agradece, a temblores, las amables caricias que recorren los restos de la reina que fui. ¿Es llanto, saliva, rocío, vino o milagro esta humedad? Afuera es una ilusión; quiero un telón con estrellas, un coro de árboles y un manantial. El mundo que se vaya a otro lugar. Aquí, tu presencia sanadora acontece en mi mórbida soledad para convertirla en pasado. Reclamo la amnesia con nueva voz. Y creo firmemente que todo va a estar bien, o no me importa. No sé. Pero tengo a tu cuerpo de testigo. Así es el amor en tiempo real; sólido y transparente, recóndito, urgente, gentil, desafiante, valiente... tú y yo, una metáfora. Abrázame fuerte, amor, no dejes que me ponga a levitar.

septiembre 02, 2012

Nebulosa

Robert Gendler - ngc 1973-75-77 complex nebula in Orion

Estoy sentada en la comodidad de un descanso nocturno, sintiendo como la respiración va y viene en un santiamén. Desde el fondo de mí misma me escucho proclamar: "Aquí soy". Me quedo rezagada en un vericueto de la noche, por gusto y sin culpa. El reloj debe trabajar, yo decido una nebulosa.    

agosto 22, 2012

Otro planeta

Bill Curtsinger
Remojo los suspiros en café, en una hora sin memoria. Nado en espiral y siempre termino en humo. Me trago la vida a sorbitos, alargando el placer con impudicia. Soy yo devorando mis ganas, mirándome por dentro, vísceras y alma. Se empañan mis ojos, con señales de un mundo en que viví, antes de nacer en este momento. El café es otro planeta, donde puedo respirar sin máscara y nadar sin prejucios. Hicimos un pacto de silencio y cooperación. 

agosto 16, 2012

Esta mano es mía

Salvador Dalí - Retrato de una mujer apasionada

Y resulta que esta mano es mía, y todo lo que alcanzo a tocar con ella, que no consigue escapar. Y también me pertenece este cuerpo, que deambula los días con la seria gravedad terrestre, que me arrastra los pies sobre el polvo de antiguos fósiles, por no decir la palabra muerte. Permanezco los segundos, que transcurren con pavorosa rutina, con la cabeza en alto, como sosteniendo un aviso comercial que dijera: "ejemplar de ser humano", que pesa menos y no es lo mismo que: "ser humano ejemplar". Evito hablar con extraños, porque se parecen todos, y yo a un ornitorrinco, y no los quiero asustar. Qué le vamos a hacer. Pero sonrío en los pasillos y cuando quiero, y ofrezco todo lo que soy. Creo en la sonrisa franca, en 3D, y en el ser despojado como un corazón palpitante. Creo en la inmutable inmensidad y en la ineluctable nada, ingenua aprendiz de equilibrista. Los milagros cotidianos existen, así como la respiración y los ojos asombrados del hombre que empieza a vivir. Me gustan las ensaladas frías y el café bien caliente, para que te queme una imprudencia o te alargue la conversación. Creo en el respeto como origen del mundo, en la cortesía como el santo grial, y en el sol como amo y señor de todos los días. Me aburro fácilmente de las convenciones y del pie de la letra, que se aprende de memoria y se sigue a la perfección. Propongo el cobijo de los árboles como refugio imprescindible  para cuerpos hambrientos y almas menguantes. Creo en la libre desnudez de la noche, escenario para amar lo imposible y armar una auténtica realidad. Cambiaría la palidez de mi piel por la textura de una voz y el color de mi cabello por un simulacro de incendio. Abogo por la vida como una sucesión de eventos inesperados y decisiones desajustadas. Apelo al insano juicio como medio de subsistencia y hasta de redención. Un error, mirándolo desde arriba, es una puerta, lo veo clarito, en mi imaginación. Creo que los malos existen, pero los buenos son más. Admiro, extasiada, el encanto de la limpia sencillez, como en el rocío, la manzanilla y el diente de león. Creo en el mutismo de las rocas como forma de contemplación. Puedo nombrar las cosas de nuevo, si no me gusta el nombre que le dio Dios, que fue un antecesor mío -eliminemos la ex-comunión-. Este azul es tan bonito que lo voy a llamar Simón. Azul Simón. Azul que liberta. Azul Libertador. ¿La brisa? La brisa es Paz cuando está quieta. Al mar lo llamo Plenitud. El cielo es "mi Amor". Y a ese cerro, extendido a sus anchas, con esos chivitos que rumian tranquilidad, le digo Pan. Mi brazo derecho es mi espada, a veces le digo Mamá. Y a esta muela obstinante le digo: -Dolores, déjame en paz-. Mis piernas son cortas, para caminar y danzar, pero yo las trato de ayudar: -Vámonos, gacelas, es tarde ya-. Creo en un montón de cosas más, que no he descubierto todavía.Y ésta es mi realidad. Mucho gusto, fue un placer.Y resulta que esta mano es mía, y todo lo que alcanzo a tocar con ella, que no consigue escapar.

agosto 14, 2012

Es mansedumbre

Imagen de la Web

Esta tarde es mansedumbre, campo interminable donde pacer antojos y extender plenitudes. Apostada estoy en un recodo cercano al crepúsculo, y aquí me pienso quedar. No alcanzo a ver la totalidad, toco apenas sus tobillos. Podría ser algún dios vespertino. 

agosto 11, 2012

Enjambre

Salvador Dalí (1944)
La tristeza me muerde un hombro y yo volteo, pero no me puedo detener. La tristeza me muerde un talón, y yo sigo. Hay un enjambre que se alborota todas las tardes, como a esta precisa hora, cuando se derrite el día azul y yo me hundo en la noche submarina, en el extravío impertinente. Me miro, orgullosa, las viejas llagas secas, y me rasco, con pasión, las nuevas picadas, porque me duele... me duele profundo, y porque quiero exhibir las cicatrices de mis batallas. 

agosto 08, 2012

Me faltas

Orah Moore - Señalando el camino
Llega, de no sé dónde, una música que me baña el cuerpo y yo la dejo que me acaricie donde me faltas. Me faltas en tantas partes y en todo momento, como por ejemplo, en mis labios resecos. Me faltas en la rodilla izquierda y en el muslo derecho. Y aquí, despacito, en mi cuello. Mi mirada no encuentra posada, mis ojos no tienen sueños. Todo es un insomnio vestido de recuerdos. Y yo me dejo penetrar por la misma insensatez de cuando me amabas en secreto. -¿Qué hacemos con tanta locura?-, decía yo, entregada, mientras tú ejecutabas el desenfreno. Me faltas en el vientre, en el ombligo y en los huesos. En la punta de la nariz extraño tus besos. -Bruja, bruja, brujita-, me decías, y yo me derretía por dentro. Me acomodo, como un gato, en tu recuerdo, en tu cuerpo, dicha y vida. Plenitud incendiaria, ven a mí; besa mi espalda, convoca las huellas de los besos para seguirte el camino, confirma tu presencia, -aparécete, espectro-, acompáñame el deseo una noche más y desaparezco; enséñame el sendero exacto del fin y así se hará, te lo prometo. Me faltas tanto, tanto, que tengo nuevas arrugas y una costilla menos.

agosto 06, 2012

Mullida Pausa

Claude Monet - Puente japonés

Por esta tarde se cuelan sonidos de una vida en ebullición y yo empeñada en ser transparente, como el silencio. El camino es interminable y mis pausas son redondas, tan mullidas que exagero la paciencia y en vano busco quién me recrimine o me dé un aventón. A veces me quedo como un viejo reloj de pared que espera el momento del apocalipsis para estallar de júbilo. La muerte debería venir en un orgasmo. Me quedo detenida en mí, envuelta en mi cuerpo-dormitorio, protegida, muda. No digo palabra, pero las veo nacer de la nada, que soy yo. Las palabras me tapizan cada paso-pensamiento, me cobijan cada desilusión, me acompañan el silencio; siempre al alcance de mi mano, a una orden de mi voz. Rompamos pues el silencio; hablemos, amemos.

julio 31, 2012

2239 millas y pico


John Woolmer

A Salvador

Esperé diez años a que me crecieran alas. Esperé diez años y siete vidas a que nacieras tú. Jugaba a vivir en las ramas de mi destino. Merodeaba los días desde una ausencia crónica. Amé y erré, para reconocerte a tu llegada. Aprendí besos y canciones. Nunca fui virgen, pero me mantuve niña hasta encontrarte, para crecer juntos o preferir el reino de los cielos. Fuiste mi tristeza tantas veces. Te añoré veinte mil noches y te grité: -¿Quién eres?, ¿estás?-. El silencio contestaba como una página en blanco, y yo escribía, cualquier cosa, sin cesar. El verbo fue el principio y tú eres mi fin. Te conté cuarenta años en cien mil palabras. Mandé mensajes en botellas para naúfragos principiantes, como una romántica decadente. Ahuyenté imposibilidades como San Jorge a un dragón. Acometí la realidad con ingenua magia y verdadera incompetencia, y Dios me tuvo compasión. Usé las noches sin luna para ensayar mi vuelo, y terminé en algún barranco hasta que las alas me crecieron. 2239 millas y pico volé, y aprendí que el amor deja mudo al miedo. 

julio 28, 2012

Fantasma

Monsoon images

No tengo ningún indicio de mí. Una vez fui otra; ahora vago en mi memoria habitada por fantasmas. Urgo una sonrisa con desesperación para enfrentarme al espejo y ofrecerme a ti. Te busco siempre y allí estás todas las veces. Te repaso en mi mente como una lección. Digo tu nombre en voz alta, y miro fuera de mí por si apareces y yo me convirtiera en dios. Suspiro tanto que se forma una bruma que me deja a ciegas, pero me guío por el olor que tu cuerpo grabó en mi cuerpo, aquella vez que combinamos nuestros sabores, y nos comimos despacio hasta la punta de los pies. Repito cada recuerdo como si fuésemos una canción. Y sí, somos música, tú y yo, somos una melodía. Pero el cuarto me aprieta, es tan blanco y serio. Alguien  me vigila detrás de cada cosa, como si yo no pudiera cuidarme y no tuviera siquiera un angelito.  Aquel día hubo sangre en tu pecho y yo también morí. Después de tanto dolor preferí el silencio. La otra noche quería dormir para poder verte a solas. Ahora te saco a pasear cada tarde, y te pido perdón por la tristeza que chorrea como savia de los árboles que me miran como loca. Te saco a bailar la canción que compusimos cada día. Giro, giro, giro como una hoja llevada por el viento que eres tú. Alguien se acerca, y pregunta que con quién bailo esta vez, y me doy cuenta de que nadie te puede ver.  

julio 26, 2012

Pinceladas

Henri Fantin-Latour - Noche

Se diluye la tarde poco a poco, tarareando una nostalgia antigua. Caen unas cuantas lágrimas por algunos rincones. Por allá, la escucho maldecir con voz ronca a algún desgraciado que la utilizó. La oigo imprecar con el rencor que sólo deja un gran amor. -Te acostaste en mí y conmigo. Te ofrecí el cielo infinito y el canto de jilgueros, ruiseñores, mirlos y alondras. Las nubes dibujaron todas las formas posibles. Y el sol me hizo el favor de iluminar tu cueva. El tiempo pasaba, tu humor cambiaba y yo te complacía en lo que podía, pero no te gustó lo que mirabas, lo que te daba. Era tarde, estaba cansada, y llegó la noche, esa liviana envuelta en misterio a la que dedicaste tus pinceladas.

julio 23, 2012

Quiero la libertad

Debe ser que a mí la perfección me aburre. La blancura exasperante del orden establecido, la locura extrema de dioses neuróticos, que pintan en blanco y negro fronteras impenetrables a mundos imaginarios. Extrema, la algarabía. Al principio fue el caos. Y luego apareció el silencio, para que cundiera, por todos los confines, el grave eco de la libertad. Se desterró al fuego del corazón del hombre y ahora tristemente arde en bosques inocentes, y vaga, fatuo, velando cuerpos olvidados que una vez fueron su hogar. 
Franz Marc - Blue Horse II
¿Será que los planetas del elemento tierra gobiernan furiosos todos los países? La diplomacia apesta a cuellos enmohecidos donde el aire muere poco a poco, y germinan engendros de una pulcritud impertubable. El mar, cansado de la rigidez de los ciclos lunares se dio por vencido, y se convirtió en lago, la luna en su nana. La razón lleva la delantera y aburre. Se abolieron los matices y el desenfreno. Las mesas son sólo para comer, devorarse no está permitido, ni untarse las manos con mantequilla, pintarse el cuerpo con azafrán y chuparse los pezones como ubres. ¿A qué temperatura se cocinan dos cuerpos impúdicos? El infierno prestó un horno y el diablo atizó las brasas, brazos, abrazos. Huele a vida, y la muerte siempre está cercana. Si ya estamos en el infierno, ¿adónde habremos de ir si no me arrepiento del arrebato? Vivir es una imperfección, un delirio trashumante, un soberano desorden de percances, trancazos, errores, fracasos, y así sucesivamente. La equivocación es una maestra, pero debemos andar a pie el mundo y pedir, a quien corresponda, una piedra en la que tropezar. Victoria vendrá después. Pasión era una tormenta. ¿Dónde está el ímpetu de la brisa que nació para alborotar cabellos y robar besos? Todos los lugares son comunes porque no hay nada nuevo bajo el sol. Yo digo que hay que detenerse y contemplar, para pavimentar con miradas nuevas los caminos desgastados (Aquí debe ir un punto, pero yo no lo quiero poner, quiero que las palabras corran libres en una pradera anaranjada con conejos rosados, y que los caballos canten, porque deben tener buena voz. Y lo lamento por el silencio, pero vamos a formar un alboroto.) Quiero la libertad, llámenme loca.

julio 18, 2012

Expósito

Henri Matisse 
Ignoro el tiempo que vendrá cuando termine otra respiración. Marcha sincrónica, irónica, en que yo me acerco al final y el tiempo avanza a la eternidad. Un momento clama, expósito, desde el silencio, un destino. Lo bautizo en llanto y café. Lo abrazo en locura desteñida, con la abundante imprecisión de la incertidumbre. Estamos solos, pero tenemos todo este cielo.

julio 13, 2012

Ensayo de un día

Peter Adams - Clock face
Se abre apenas el cielo para que un rayo con voz entrecortada admita el secuestro del sol. La mañana está triste y por supuesto. Los pájaros no cantan ni un mal agüero. El medio día se queja de su falta de completitud. Los segundos rumian un desgano auténtico, rezongan una inédita protesta contra el tiempo, para el cual trabajan, y por lo que los tildan, indiscriminadamente, de automáticos. No hay dulce para la merienda. Sigilosamente transcurre la tarde, que fue dada de reposo, por lo que nadie celebró ningún acontecimiento. Llega la noche con su capa de espanto, la que no trae estrellas. Y abajo, alguien en su desespero grita: ¿Es esto un ensayo, o me muero?

julio 11, 2012

Braille

Foto de Christophe Moustier
Se acuesta la noche sobre mis pupilas. Todo, en adelante, es oscuridad, un juego de malabarismos en un territorio fangoso. Pero no soy una rana o un murciélago. A veces soy un avestruz cuando me asusta un trueno. Hay gente que también me asusta. Y llorar no tiene sentido cuando te estás ahogando. Los gestos vacíos se diluyen en sombras anárquicas, que mueren de cansancio en desfiles pletóricos de noches de brujas. Cómo se llama este sitio donde están detenidos mis pasos rodeados de abismo, miedo derretido. Extiendo mis brazos y toco lo oscuro, masa informe donde germinan las larvas que el mal vomita. Me pregunto: ¿qué queda más allá de esta oscuridad? Y el silencio responde, contundente, que la noche amanece en Braille.

julio 08, 2012

Al borde del silencio


Palimpsesto de Arquímedes - Imagen de la Web
Al borde del silencio va un trasiego de pasos extraviados. Allí, a su vera, las formas son fantasmas que deambulan al ritmo de mis ojos. La melancolía anida en mis piernas y se sienten ganas de llorar el mundo ese que uno carga encima. El tiempo, invisible, es una brisa que te golpea la cara y te habla en misterios. Oráculo primigenio cantado por arcángeles profetas. Ya hay evidencia del dolor. Queda demostrado que existe y desde adentro de un cuerpo, que también existe, pide clemencia. Vastedad incalculable que viste al horizonte de calma y quietud, el silencio es Dios que te escucha cuando tú no te quieres oír, porque la verdad es trabajo arduo y a ti te corresponde preguntar y responder. Es el templo que somos y tememos. Ese espacio callado donde resuena cada paso y hace eco la voz, comprobando la vida que es. Palimpsesto inmemorial del origen del mundo. Su atemorizante inmensidad me posee, su espíritu me habita y me con-fundo con todo a mi alrededor. Es decir, soy yo y algo más, alguien más, muchos más. En el silencio duermen los sabios su sueño iluminado. El silencio es un ser inmutable, una espera perpetua; uno puede salir cuando quiera, pero hay que atreverse a entrar.

julio 04, 2012

Alborada


Nathan Wright - Jilted

Ahora no me queda más que volcarme a la vida. Militar en la rebeldía de lo imposible. Revolcarme en profundas ansias prohibidas y escavar en las cenizas de mi trinchera tu rastro indolente. Asedio una y otra vez un espacio en el que no cabe otra respiración. Tiemblo y no me importa. Centinela incólume de tu paso detenido en la espesa noche encubridora de pecados capitales, ésos que se ejecutan en grande, sin modestia. La acción pretende allanar tu domicilio, tu morada, tu cuerpo. Hago el ejercicio de recordarte en silencio, pero brota un quejido, una contracción involuntaria, el grito ahogado de cuando se confunden cuerpo y alma tocando las sagradas puertas de una infinitud desbordante. Es menester la insurgencia. Mordiscos, rasguños y palabrotas de pertrechos. Los besos son rendición. Anfibia, repto por una rendija desprotegida buscando la luz de tu aura, el calor de tu pecho, el olor de tu piel, mi presencia tatuada en tu espalda como un recuerdo añejo. Cuento cada inspiración y espiración esperando el momento exacto para el ataque. El tiempo perfecto existe sólo un segundo. Me convierto en tu sombra, por fin somos uno. Clandestina, devoro tu sudor con insistencia, me camuflo en la selva húmeda de tu pecho donde podría quedarme a vivir por siempre. Pegada a ti, como una pesadilla insomne, recorro cada región invisible de territorio enemigo. Este derroche de piel se me parece al éxtasis final, pero no puedo morirme todavía. Capitular, jamás. Recapitular. Este oceáno febril, este deseo insano, esta rotunda desobediencia. Me arrastro despacito por tus piernas y las muerdo tanto, tanto, para que tus recuerdos no me puedan perseguir más. Descanso en tu pelvis y hay un atisbo de rendición. Mi cuerpo suda tu nombre y me delata. Estoy desnuda en la alborada. Por hoy, el fuego tendrá que cesar.  

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