![]() |
| Salvador Dalí (1944) |
La tristeza me muerde un hombro y yo volteo, pero no me puedo detener. La tristeza me muerde un talón, y yo sigo. Hay un enjambre que se alborota todas las tardes, como a esta precisa hora, cuando se derrite el día azul y yo me hundo en la noche submarina, en el extravío impertinente. Me miro, orgullosa, las viejas llagas secas, y me rasco, con pasión, las nuevas picadas, porque me duele... me duele profundo, y porque quiero exhibir las cicatrices de mis batallas.

1 comentario:
Maldigo esa hora de la tarde.
Un abrazo,
Publicar un comentario