agosto 11, 2012

Enjambre

Salvador Dalí (1944)
La tristeza me muerde un hombro y yo volteo, pero no me puedo detener. La tristeza me muerde un talón, y yo sigo. Hay un enjambre que se alborota todas las tardes, como a esta precisa hora, cuando se derrite el día azul y yo me hundo en la noche submarina, en el extravío impertinente. Me miro, orgullosa, las viejas llagas secas, y me rasco, con pasión, las nuevas picadas, porque me duele... me duele profundo, y porque quiero exhibir las cicatrices de mis batallas. 

1 comentario:

alkerme dijo...

Maldigo esa hora de la tarde.
Un abrazo,

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