![]() |
| Monsoon images |
No tengo ningún indicio de mí. Una vez fui otra; ahora vago en mi memoria habitada por fantasmas. Urgo una sonrisa con desesperación para enfrentarme al espejo y ofrecerme a ti. Te busco siempre y allí estás todas las veces. Te repaso en mi mente como una lección. Digo tu nombre en voz alta, y miro fuera de mí por si apareces y yo me convirtiera en dios. Suspiro tanto que se forma una bruma que me deja a ciegas, pero me guío por el olor que tu cuerpo grabó en mi cuerpo, aquella vez que combinamos nuestros sabores, y nos comimos despacio hasta la punta de los pies. Repito cada recuerdo como si fuésemos una canción. Y sí, somos música, tú y yo, somos una melodía. Pero el cuarto me aprieta, es tan blanco y serio. Alguien me vigila detrás de cada cosa, como si yo no pudiera cuidarme y no tuviera siquiera un angelito. Aquel día hubo sangre en tu pecho y yo también morí. Después de tanto dolor preferí el silencio. La otra noche quería dormir para poder verte a solas. Ahora te saco a pasear cada tarde, y te pido perdón por la tristeza que chorrea como savia de los árboles que me miran como loca. Te saco a bailar la canción que compusimos cada día. Giro, giro, giro como una hoja llevada por el viento que eres tú. Alguien se acerca, y pregunta que con quién bailo esta vez, y me doy cuenta de que nadie te puede ver.

1 comentario:
Muy bonito. La cosa a veces no consiste en bailar acompañada, sino en bailar.
Un abrazo,
Publicar un comentario