agosto 06, 2012

Mullida Pausa

Claude Monet - Puente japonés

Por esta tarde se cuelan sonidos de una vida en ebullición y yo empeñada en ser transparente, como el silencio. El camino es interminable y mis pausas son redondas, tan mullidas que exagero la paciencia y en vano busco quién me recrimine o me dé un aventón. A veces me quedo como un viejo reloj de pared que espera el momento del apocalipsis para estallar de júbilo. La muerte debería venir en un orgasmo. Me quedo detenida en mí, envuelta en mi cuerpo-dormitorio, protegida, muda. No digo palabra, pero las veo nacer de la nada, que soy yo. Las palabras me tapizan cada paso-pensamiento, me cobijan cada desilusión, me acompañan el silencio; siempre al alcance de mi mano, a una orden de mi voz. Rompamos pues el silencio; hablemos, amemos.

1 comentario:

alkerme dijo...

Rompámoslo.

Un abrazo.

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