julio 23, 2012

Quiero la libertad

Debe ser que a mí la perfección me aburre. La blancura exasperante del orden establecido, la locura extrema de dioses neuróticos, que pintan en blanco y negro fronteras impenetrables a mundos imaginarios. Extrema, la algarabía. Al principio fue el caos. Y luego apareció el silencio, para que cundiera, por todos los confines, el grave eco de la libertad. Se desterró al fuego del corazón del hombre y ahora tristemente arde en bosques inocentes, y vaga, fatuo, velando cuerpos olvidados que una vez fueron su hogar. 
Franz Marc - Blue Horse II
¿Será que los planetas del elemento tierra gobiernan furiosos todos los países? La diplomacia apesta a cuellos enmohecidos donde el aire muere poco a poco, y germinan engendros de una pulcritud impertubable. El mar, cansado de la rigidez de los ciclos lunares se dio por vencido, y se convirtió en lago, la luna en su nana. La razón lleva la delantera y aburre. Se abolieron los matices y el desenfreno. Las mesas son sólo para comer, devorarse no está permitido, ni untarse las manos con mantequilla, pintarse el cuerpo con azafrán y chuparse los pezones como ubres. ¿A qué temperatura se cocinan dos cuerpos impúdicos? El infierno prestó un horno y el diablo atizó las brasas, brazos, abrazos. Huele a vida, y la muerte siempre está cercana. Si ya estamos en el infierno, ¿adónde habremos de ir si no me arrepiento del arrebato? Vivir es una imperfección, un delirio trashumante, un soberano desorden de percances, trancazos, errores, fracasos, y así sucesivamente. La equivocación es una maestra, pero debemos andar a pie el mundo y pedir, a quien corresponda, una piedra en la que tropezar. Victoria vendrá después. Pasión era una tormenta. ¿Dónde está el ímpetu de la brisa que nació para alborotar cabellos y robar besos? Todos los lugares son comunes porque no hay nada nuevo bajo el sol. Yo digo que hay que detenerse y contemplar, para pavimentar con miradas nuevas los caminos desgastados (Aquí debe ir un punto, pero yo no lo quiero poner, quiero que las palabras corran libres en una pradera anaranjada con conejos rosados, y que los caballos canten, porque deben tener buena voz. Y lo lamento por el silencio, pero vamos a formar un alboroto.) Quiero la libertad, llámenme loca.

1 comentario:

alkerme dijo...

Maravillosa catarsis que parece echar un pulso a lo plano.
Me perdí en una línea que tropezó con una imagen...(compruébalo)

Un abrazo,

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