octubre 10, 2012

Inutilidad

Imagen tomada de la Web

Acerca de la inutilidad de la espera, puedo dar testimonio. Esta ocasión en particular forma parte de una nada, una espiral engullidora, un laberinto insalvable. La respiración deja huellas en el aire viciado de extravíos, mientras los pies van desapareciendo, lentamente, como ha de ser, en una arena movediza que gruñe un monótono "tic tac". Así es como mis pantorrillas se sumen en esas fauces espesas y el aire empieza a oler a mí, que algún día, para algún amante quise oler a durazno, pero nunca lo logré. Ahora huelo a mi cuerpo, que no es precisamente un campo florido, eso también se los puedo demostrar. No soy miel que llame a un oso. ¿Quién vendrá a lamer viejas cicatrices? Entonces espero. Y hay un "mientras tanto" que propone un suspenso aburrido, porque yo no sé qué decir. Mis rodillas reciben el lodo y yo pienso en alguna terapia alternativa para las articulaciones. Pero antes, me he de salvar a mí misma. Como si fuera tan fácil. Cuando el calor llega a la pelvis, no me pueden pedir que piense en la paz del mundo. Rememoro. Siento otra vez el deseo brotar como lava de volcán. Una mano debajo de mi falda. Unos dientes en el pezón. Fui joven. El barro abraza el sitio que tenía mi cintura y encuentra mis senos, un poco más abajo del lugar, derrumbados por el tiempo. Mis senos no han dado de mamar. Mi corazón ha dado de mamar. Tengo el barro al cuello. Hay que esperar. Pero es inútil, todo vuelve a empezar.  

2 comentarios:

alkerme dijo...

¿Habrá algún modo de utilizar el tiempo de la espera en algo productivo o no, que nos aleje de ella y nos permita consumir el tiempo sin ansiedades?

Tendré que consultar otras terapias.

Saludos, Vero.

Dani.. dijo...

A veces un nada lo es todo...

Te envío mi abrazo.
Dani..

Dirección

Imagen tomada de la Web   Por acá estaremos...  https://veronicaadiario.blogspot.com/