Asumir la plenitud inconmensurable, la forma del universo sin fin, el destello oportuno e irrepetible, el recalcitrante poderío solar como un ósculo que nos devora con pasión para darnos el aliento dragón, fuego que destruye y reconstruye el imperio en heredad. Sístole, diástole, rotación y traslación. Sino, destino, vida, tierra, planeta, yo. Consonancia inequívoca, orden mayor, jerarquía admirable. Humilde punto de luz reconozco la grandeza cegadora de lo Supremo. Magnánimo abastecedor de providencias infinitas; que no cunda la especulación, escasez y desespero. Que madrugue el ansia sempiterna de saberes degustados como buen ron, que embriague de amor el cuerpo, alma y mente. Neuronas, sangre y corazón trabajad!, "en pensamientos, palabras y obras".
"Dicen que fue un traductor del griego quien le enseñó su mundo imaginario". Verónica del Mar. Silvio Rodríguez.
diciembre 30, 2011
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1 comentario:
Qué así sea!
Te deseo felicidad para este nuevo año, Verónica.
Un abrazo,
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