agosto 24, 2011

Recuerdo Vivo


A mi Mamapia, siempre mía
A quien tanto debo y no podré pagar

Sale, loco de contento, / con su cargamento, para la ciudad… Para la ciudad…

Es una voz alegre que viene de una tristeza añeja, una especie de esperanza –como si pudiera fingirse–, una pausa del día monótono para un canto de agradecimiento, pues a pesar de nada, todo lo tengo.

Mi piel está curtida y mis ojos, borrosos; pero todavía puedo hacer las arepas más redondas y el cafecito más fuerte y melao.

Lleva en su pensamiento / todo un mundo lleno de felicidad… de felicidad…

La vida debe llevar bastante sal, fritura, refrescos y caramelos; si de algo nos tenemos que morir, por lo menos que sea con gusto. Un “Dios se lo pague, hija” me acompañaba hasta la cocina con la culpa de compartir el vicio del café y no poder ofrecerle más. Todo aún no es suficiente, pero el café está cercano a la Gloria.

Piensa remediar la situación / del hogar que es toda su ilusión…

Escuchaba su voz a mis espaldas en algunas tardes solitarias, las dos en el mismo espacio, con diferentes soledades; yo escribía, ella canturreaba; yo sonreía, ella añoraba… Ahora la escucho en todas partes.

Y alegre, el jibarito va / cantando así, diciendo así, / cantando así por el camino: "si yo vendo la carga, / mi Dios querido, / un traje a mi viejita voy a comprar".

No pienso en ti. Soy en ti. Soy tu recuerdo vivo en cada gesto que se me escapa, en el café que saboreo, con alguna palabra que se me “encalamuca” en la lengua o en la aguja que no puedo ensartar y en la palabrota dicha a continuación. ¿Hubo necesidad de parirme?. Todos los que me conocen, te conocen.

Cada mañana agarro mis cosméticos, tu espejo, mi cara; sacudo la mota del polvo como te veía hacerlo todas las mañanas y siento tus manos impacientes ayudándome con la tarea. “Esta muchacha sí es basta”, la escucho decirme. Me pongo la pintura de labios, me peino el cabello y me voy a la cocina a hacer las arepas con las que siempre me has alimentado: amor tuyo de todos los días. 

3 comentarios:

Verónica E. Díaz M. dijo...

Te lo debía y sigo debiendo...

Abrazos vivos

alkerme dijo...

Bonita manera de rememorar con café y arepas...

Besos, Veronika

Sir NIck... dijo...

¡Increible..! pero con este escrito me arrancaste algunas lagrimas...
Amor de madre solo hay uno...

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