septiembre 28, 2009

Oración Nocturna

Henri Matisse

-Mi niña, ud. habla dormida...
-Y qué digo nana?
-No sé, no se le entiende

Mañana es una incertidumbre enredada en un trasnocho. Una espesa penumbra corre el velo a un tiempo por venir y la penúltima campanada se cuela entre mis sabanas antes de morirse en mi pecho.

Me quedo dormida tejiendo tu nombre en letanías para anudarlo al pecho y a la cintura, y que el día me sorprenda viva...

11 comentarios:

Verónica E. Díaz M. dijo...

Abrazos Muchachones...

Por aquí continuamos... en esta brega de vivir...

Ruth dijo...

se le entiende...

dos besos

Silencios dijo...

Pues corazón se te entiende muy bien, si, si, si.

Mis besitos

Anónimo dijo...

Y cada día despiertas más viva...

Unknown dijo...

Qué dulce letanía la del corazón que se deleita con el nombre de quien ama. Un beso, niña,
V.

Dani Clemente dijo...

sencillamente me he quedado sin palabras, estos susurros nocturnos tan delicados me dejan aletargado
saludos

AnaM.M.N dijo...

La oración final me ha parecido soberbia ...

Un beso

]MeGalOmAnIaCk[ dijo...

Ah... Matise.... (L)

David Alonso dijo...

La vida te sorprenderá... siempre sorprende, cada día, cada hora, cada minuto es una sorpresa constante.

Me alegro volver a leerte.

Un beso, Vero

David

Amaya Martín dijo...

Pura prosa poética, entre el crepúsculo y el alba..
Bellisimo Verónika.., como de costumbre.

Un beso

alkerme dijo...

¡qué bueno!
Hablar dormida y que nadie entienda nada...

Un beso

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