
Cuando el cielo se abre a mis ojos y abrazo una cálida brisa que me envuelve toda de rosado y mis pies no pisan tierra sino que a mi cuerpo mecen olas. Cuando una lágrima resbala y se vuelve sosiego y me alimento de música y letras y soy y me multiplico en los demás y me duermo esta noche sin pensar en mañana. Cuando me baña una suave llovizna de fe esparcida por estrellas fugaces como respuesta a mis oraciones, siento, simplemente, que en cualquier momento, puedo dejar de estar.
Imagen: El último baile - Robert Duval
4 comentarios:
Verónika, me sumerjo en las sensuales letras de tu mar y disfruto el placer de su frescura en mi piel,
te dejo un beso
Gracias por sentir tan lindo mis palabras...
Otro beso
Personalmente diré que es una sensación maravillosa.
¿...? : Sí que lo es! :-)
Saludos! Bienvenido!
Publicar un comentario