enero 17, 2007

Dejar de Estar



Cuando el cielo se abre a mis ojos y abrazo una cálida brisa que me envuelve toda de rosado y mis pies no pisan tierra sino que a mi cuerpo mecen olas. Cuando una lágrima resbala y se vuelve sosiego y me alimento de música y letras y soy y me multiplico en los demás y me duermo esta noche sin pensar en mañana. Cuando me baña una suave llovizna de fe esparcida por estrellas fugaces como respuesta a mis oraciones, siento, simplemente, que en cualquier momento, puedo dejar de estar.
Imagen: El último baile - Robert Duval

4 comentarios:

Solo Palabras... dijo...

Verónika, me sumerjo en las sensuales letras de tu mar y disfruto el placer de su frescura en mi piel,
te dejo un beso

Verónica E. Díaz M. dijo...

Gracias por sentir tan lindo mis palabras...

Otro beso

¿...? dijo...

Personalmente diré que es una sensación maravillosa.

Verónica E. Díaz M. dijo...

¿...? : Sí que lo es! :-)

Saludos! Bienvenido!

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