Mi mirada extravía su curso. No hay foco posible ante la inmensidad. Suelto un suspiro rebelde con la intención de escaparme en él y me embarco con las rodillas raspadas y el corazón en un hilo. La noche es una mar en reposo, una mujer dormida en el regazo de Dios; me sigue a todas partes y me regala un rebozo estrellado. Ahora tengo el cielo en mis hombros, mil mariposas en mis pies y una amnesia temporal por exposición al sereno; es por eso que todas las cosas me gritan su nombre. De cualquier manera hay que hacer reir a las nubes para bautizar este mundo. Es una noche anónima, quizá mañana sea Navidad.

5 comentarios:
Cuidado con las exposiciones al sereno... todo de pende de cómo esté la noche, claro...
Saludos, Veronika
Un placer haber pasado de nuevo por tu casa. Estupendo post.
Saludos y un abrazo.
BELLA... :-)
J.
Hacer reir a las nubes para bautizar este mundo....
Desde hoy me declaro adicto a tus poemas asi como lo eres tu al aroma del café...
Un Beso.
Sólo pasaba a saludarte y desearte unas felices fiestas querida Amiga..
Hoy deseo para ti que la dicha no suelte nunca tus manos..
Te envío mi abrazo
de corazón a corazón..
Dani..
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