septiembre 12, 2011

Trance

Christensen Jim
A mis espaldas veo una ventana entreabierta, una tarde lujuriosa que destila lentamente gotas de un cielo imposible. Hay un trance que me envuelve en una letargia ondulante. Siento cómo acompasadamente se abre y cierra cada poro de mi cuerpo al respirar. Siento una presencia acompañante, samaritana. Extraño tu aliento y mi exhalación, prueba de vida y muerte. Y te busco en cada recodo de mi espacio antes de que llegue la oscuridad impostergable. Presiento tus dedos gateando en mis muslos. Mi oído, presto a traducir cada susurro tuyo: extraña lengua que habla muda con mi boca trémula. Mientras, mis pies se preparan para deshacerse de la tierra incómoda y asirse al aire enviciado de tu olor. Dame un beso, uno solo y levito.

2 comentarios:

Verónica E. Díaz M. dijo...

abrazos invisibles!

alkerme dijo...

Precioso trance, Vero.

Abrazos,

Dirección

Imagen tomada de la Web   Por acá estaremos...  https://veronicaadiario.blogspot.com/