Manet Edouard - Before the mirror
Cada día cuando salgo de la ducha, después que la toalla resbala por mi mojada patria, que la crema corporal, hidratación total, factor de protección 15, ha dejado como piel de antaño por el tiempo que perdure el efecto probado clínicamente, empiezo la faena de procurarme un vestido para el día y pintarme una sonrisa adecuada, cuando es posible, con la paleta que hubiere, que es la única que hay; pienso; y me digo, -es una locura-, me repito, -es una locura-. Finalmente, al terminar de ponerme el desodorante con fragancia a bambú misterioso, lo acepto. Entre la crema humectante y la anti-arrugas sopeso posibilidades, solo dos... no sé si sean buenas o malas, no hay más y para qué tantas, si con dos tejo este enredo. Viene el turno de la base “Long Lasting” y se me hace inmensa la superficie ovalada que mi mano va recorriendo mientras recito mantras purificadores que caen en cualquier bache desde el tobogán de mi nariz. Entre una mejilla y otra, la nariz claro, y entre ceja y ceja, una balanza. Se me vienen palabras conocidas, olores y caras familiares, el peso de mi cabello plagado de canas camufladas a fuerza de “Azafrán Imperial No.714” y me pregunto si no estaré huyendo, me digo que no y después que si, mi naturaleza rebelde sale a flote por una esquina del ojo izquierdo después que me rizo las pestañas, -SI HUYO-, lo sé en mayúsculas, escapo de lo que no soy, de donde no estoy. La plancha de cabello (ya me tengo que comprar otra, siento que no me deja el cabello súper-liso, súper-bello, súper-brillante) va evaporando angustias y certezas, lo que se atraviese primero, que igual puede ser un incauto dedo, de esos siempre propensos, por mala ubicación, que no necesariamente por buena disposición. 6:30:00 am me miro al espejo ya casi lista; 6:30:14 am te miro al espejo, completamente.

5 comentarios:
Pues si, algo de mi ritual matutino...
Abrazos frescos
Vero
¡Qué de olores fue tejiendo en mi nariz, Veronika! Y la secuencia de verla en esa tarea, con el fraseo también matutino, es asomarse a la ventana y admirarla toda, con esa labor de sus manos para trabajar la belleza...
Aspiro, y un olor suyo brinca en mi nariz. Sospecho que el otoño se encarga de ciertas “travesuras”, porque hay días en que uno huele ajeno a lo que normalmente usa para desprender una fragancia. Olores que no sabe de dónde vienen, pero que van impregnados en la piel como si fuera la esencia misma del ser.
Sospecho, con un par de puntos del método científico resueltos, que este día un olor de esos que menciona en su ritual me hizo compañía durante la tarde.
¡Qué frescura, Veronika! Lo reitero: no deje de escribir nunca, que sus manos (provincias de los sueños) lo saben hacer con una belleza que atrapa desde la primera palabra hasta el punto final.
Abrazos frescos,
JA
Cada uno conviviendo con sus rituales...
Un abrazo,
Buena descripcion de una vivencia
un placer pasar a leerte.
feliz semana.
un abrazo.
Me encantó ami, un ritual realista y por venir de tí, poético, un abrazo!
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