marzo 13, 2010

Carta a Salvador

Brotes bellos - Heleen Vriesendorp
Salvador...

Estoy aquí, atrapada en una realidad que me asfixia a veces, aburrida de los días, intentando hacer las cosas como la mayoría de los mortales pero aún no encuentro el espacio exacto donde encajar, presumo pueda estar a tu lado, sin embargo lo busco en todas partes para descartar.

No está fácil por aquí la vida, ayer la ciudad estaba imposible y yo impaciente. Quisiera llorar por las noches pero aún para eso se necesita una tranquilidad o una excusa (porque no está bien visto eso de andar llorando por una misma) y no he podido tener ni la una ni la otra. Escribir ha sido relegado a fuerza de ineludible, pero me aferro a un libro en mi mano izquierda (siempre la izquierda) como si fuera un rosario, un escudo, una contra, y me voy hundiendo, primero mis ojos que pasan por pequeñitos ante esos resquicios que dejan las líneas para otros mundos, después mi cabello que se hace largo y más largo, hasta llegar a la página exacta donde está la contraseña que abre el portal; después va pasando la cabeza y el libro se convierte en una mujer que pare para sus adentros, es el proceso inverso, “desnazco” de este mundo y emerjo allá convertida en cada personaje, disuelta en frases sueltas, subrayada en exclamaciones, suspendida en puntos que sugieren continuación… pequeño brote verde, inmaculado, listo para ser iniciado en los pecados de otras gentes, para formar una amalgama de vidas, para fundirse en cada expresión humana relatada, para hacer de la ficción mi realidad... me quiero quedar ahí Salvador, pero no puedo, hay tantos mundos que conocer, tantos sitios por donde buscarte, y entonces acepto de mala gana el minuto siguiente, el aborto espontáneo y vuelvo aquí, mientras te encuentro.

Abrazos suspendidos
Vero

11 comentarios:

Verónica E. Díaz M. dijo...

Abrazos suspendidos...

Vero

Anónimo dijo...

Qué bonito, Vero. Yo también "desnazco" muchas veces y "renazco" en otros lugares, en otras pieles, en otros sentires...

Amiga, no hacen falta excusas para llorar. Si lo necesitas, hazlo. Siempre te sentirás mejor.

Besos.

alkerme dijo...

Qué bonito, Vero.
Me inquieta esa atrapadera aburrida de los días, que a veces real y a veces algo impuesta como algún que otro indebido parto.

Abrazos,

Gárgola dijo...

Deberíamos tener un Salvador, una Remedios o un Ángel a quien escribir. Aunque no sean exactamente la expresión de su nombre.

Lo importante es enviar las misivas y no dejarlas en un cajón. Lo inevitable es vivir y intentar encontrar.

besos

Anónimo dijo...

Como está dedicada a Salvador… Yo respondo con un gran abrazo de alegría.

Loli Martinez dijo...

Abrazos intensos y profundos .Felicidades .
Un besito.

Dani.. dijo...

Que bonito escrito!!!
No le hace falta nada.

Tantas veces he muerto...
Ante cada injusticia.

Te envío mi abrazo.
Dani..

Anónimo dijo...

Buen dia y un gran abrazo para ti.

manuel rubiales dijo...

Escribes con pluma de angel... aveces las cartas hay que enviarselas al espejo para buscar el camino del renacimiento.

Vino y besos

Manuel dijo...

Tantos mundos por conocer... frente a un mundo depredador de otros mundos...

AnaM.M.N dijo...

Hay que vaciarse un mucho para luego...volver a llenarse.

Un abrazote enorme

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