Señor, piérdase en mi, se lo pido; extienda su vista un poquito más al Sur y sienta; sienta mi presencia hambrienta de su abrigo... Salvador, sienta el miedo de ser devorado por mi afecto, el terror de ser cautivo de mi mandíbula carnívora, la angustia de extraviar la conciencia en este cuerpo-bosque-laberinto. No saldrá ileso se lo aseguro.
No me traiga más lluvia por favor, por aquí abunda lo anegado. Traiga el sol en sus labios para que dé calor a mi vientre. Dos o tres estrellitas serán suficientes para una cortina, no me gusta la ostentación. El rocío está bien, en las mañanas; me consigue un frasquito y sus manos para que lo esparzan. Présteme su hombro a ver si al fin se termina el invierno.
Míreme fijamente, toda, insospechada, así me desmaye de la vergüenza, desvístame el sonrojo, míreme desnuda y dígame qué tengo… Míreme y dígame si no es usted lo que me falta.

5 comentarios:
Abrazos Muchachos... Feliz Año Nuevo!
Pa'lante pues...
Se les quiere,
Vero.
Feliz nuevo año para ti también.
Un beso
Delicioso, amiga mía, despiertas el deseo de ser médico y medicina para tu cuerpo al mismo tiempo. Felicidades, deseos, besos...
V.
Me alegra leerte Veronika
Te deso un Año 2010 lleno de salud y suerte.
Un abrazo
Paquita
La medicina que a i me cura, no la venden en farmacia... te lo aseguro...
Saludos y un abrazo enorme.
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