Me paso la lengua por el labio inferior, en esa manía a la que sucumbo cuando intento con todas mis fuerzas concentrarme en algo durante más de cinco minutos que es el tiempo límite de aburrimiento de mi cerebro medido rigurosa y científicamente por mi compungida madre en mi niñez, para llevarlo de prueba contundente a cualquier psicólogo infantil, terapeuta, bruja, chamán o sacerdote que diera con el motivo y la cura de tanta inquietud o al menos le mandara a ella algo para soportarlo. La piel áspera del labio requiere una cita inminente con algún tipo de menjurje a base de miel, -o besos-, agregaría mi mamá en otro de sus esfuerzos por procurarle una vida social a su única hija y procurarse un nieto, que encomendaría desde el mismo momento de su concepción, al repertorio de santos a los que es fiel devota para que no saliera con el mismo perturbador, por decir menos, trastorno de su madre, que a todas estas nadie sabe todavía si es hereditario, por lo que descaradamente me pregunta por mis fechas de menstruación y mis encuentros sexuales, me proporciona ella misma, echa la moderna, porque los tiempos han cambiado, unos preservativos pinchados y me cambia astutamente las pastillas anticonceptivas por aspirinas artesanalmente encubiertas, sin suerte para ella las primeras veces en que yo ignoraba tal y tan reprochable actuación, ya después los encuentros escaseaban y las mentiras se acumulaban.
Hago una rápida anotación mental acerca del tema del acicalamiento, pero no prometo nada, que no; sigo enfrascada en detener las letras que se me resbalan por cualquier orificio a su disposición, desde ayer en la tarde, cuando según mamá ocurrió el milagro, pero chueco, porque un día en que fue a visitar a mi tía, la monja, se le apagó el velón a los santos y yo, descuidada y pecadora no reparé en el hecho y me apresté en actitud de beata a encender de nuevo la llama y rezar tres rosarios dolorosos a las benditas ánimas del purgatorio para que vieran la luz de la tierra prometida y dejaran de andar apegados a sus hábitos terrenales en son de espiritus burlones.
Ahora yo tengo una “H” atravesada en la garganta y una suscripción a un curso de señas, una “U” colgada de las fosas nasales y una vaca persiguiéndome, los ojos redondos en modo sorpresa con “O” de Omnipotente, de los oídos penden unas “j” de zarcillos, una “i” de piercieng en el ombligo, unas “A” que salen dichosas en el baño como si festejaran el término de cualquier ecosonograma pélvico, y unos gotitas de saliva que salen de la boca con algunas “S” en hilera, cosa sumamente incómoda para mí que apenada volteo con cara de loca cada vez que un incauto transeúnte ignorante de mi mal voltea con cara de “¿es conmigo?”, lo que pasa en cada leve descuido o sea, al dejar de masticar el chicle que me sugirió el boticario que consulté para tratar de remediar tan extraña situación, por lo menos en la cavidad bucal.
Me miro al espejo indecisa, ¡Por el amor a Castilla necesito una “O” para intercalar!
10 comentarios:
Amigos... no sé... empecé con "se me resbalan las palabras", después cambié "palabras" por "letras" y eso fue lo que salió...
Y yo, a punto de sacarme un ojo...
Abrazotes...
Y es que a veces las palabras y las letras son unas maleducadas alocadas y desobedientes. Son como cachorros de perro recorriendo juguetonas tu cuerpo, caminando encima tuyo sin sentido, huyendo y escondiéndose cuando las buscas, con mirada tierna e inocente cuando las ves...
Me gustó tu texto, me gustó. Y cuidado con el ojo, no vaya ser que...
Te ha salido hermoso y muy divertido, aunque las letras carezcan de disciplina, pero son muy buenas.
Te envío muchas "O" acompañadas de un dulce beso.
David
Me ha encantado la frase del final! Por el amor a Castilla? nunca había escuchado esa frase!
Saludos
hermosamente bello
es un verdadero gusto leerte
un gusto visitarte
te deseo un gran dìa
besos.
besos.
Y esas palabras-letras se resbalaron justo hasta la esquina del espejo. y éste, cansado de ser sólo un observador, decidió darte una pequeña pista, con la única condición de no revelar nunca el orígen de la idea...
¡Adorable, Vero!!
Qué bien te salen las letras. ¡Y cómo encadenas los 5 minutos reglamentarios en un divertido y misterioso relato!
pero sigo con el enigma ¿puedes dar alguna pista en dónde intercalar la O?
besos
Denso...
En la mejor manera...
Salut.
::Ed::
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