marzo 01, 2006

Salvador

El día va oscureciendo y el otro no amanece. En el sinuoso camino tropiezo, caigo y me vuelvo a levantar. A veces gateo. Aprovecho cualquier claro para buscarte, para divisar tu rostro entre la maleza, para que el cielo me devuelva tu imagen. Amanece después de quinientas noches que he contado tachando estrellas. Amanece pero mis ojos están vendados y mis manos atadas. Oscuro otra vez.

Presiento otro camino. Muchos caminos. Pasan 10, 100, 1000. Pasan 2000, 3000, 5000. Mi ciega mirada desprende caretas, quita disfraces, desnuda almas.

Pasan 10000, 15000, 20000. Mis vendas caen, mis manos se desatan. Al fin escucho el eco de mi corazón en tu pecho y te nombro, Salvador.

No hay comentarios.:

Dirección

Imagen tomada de la Web   Por acá estaremos...  https://veronicaadiario.blogspot.com/