Me deslicé cuidadosamente a su lado e inmediatamente percibí su olor y sentí su calor. Mis labios besaban una y otra vez su espalda desnuda, calladita, calladita, para que no se despertase. Pasé mis manos por su cabello y tuve la delicada sensación de finos hilos entre mis dedos.
Yo, acurrucada a su espalda intentaba velar su sueño, mientras, mi pequeña Luna iluminaba mi noche y disipaba mis miedos…
Yo, acurrucada a su espalda intentaba velar su sueño, mientras, mi pequeña Luna iluminaba mi noche y disipaba mis miedos…
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